Haití, vista por sus niños, 10 años después del terremoto

Haití, vista por sus niños, 10 años después del terremoto

En la actualidad, las consecuencias del terremoto, la pobreza y la inseguridad afectan seriamente el desarrollo educativo de Haití.

Lovna y Margeritte son dos hermanas haitianas. Viven en una casa sin luz, sin agua y sin las mínimas condiciones en Jacmel, un distrito al sur de Puerto Príncipe (Haití). Pero ellas, a pesar de todo, se consideran privilegiadas. Cámara en mano nos llevan al barrio donde viven sus amigas, para enseñarnos qué es la pobreza. Esta es una de las escenas que componen la película documental Me llamo Haití, bienvenidos, una iniciativa de la asociación “Educar desde la Infancia”, que tras ocho años de grabaciones, realizadas por los estudiantes del colegio público Charles Moravia, en Jacmel, muestra como un grupo de niños ha ido creciendo al tiempo que su país intenta recuperarse del seísmo que asoló la isla en 2010.

Fue ahora, hace 10 años, cuando un terremoto de gran intensidad destruyó prácticamente la ciudad de Puerto Príncipe, la capital de Haití, y provocó la muerte de 316.000 personas y heridas de diversa consideración a otras 350.000. Más de un millón y medio de personas se quedaron sin hogar en el país más pobre del continente, que hoy sigue en fase de recuperación tras el desastre.  

Para llevar a cabo esta película, “Educar desde la Infancia” ha realizado talleres audiovisuales desde 2011 donde enseña a los estudiantes cómo guionizar, producir, realizar y trabajar con cámaras de pequeño formato, convirtiéndoles en creadores de su propio proyecto documental. Los alumnos comenzaron a los siete años y hoy, muchos de ellos llegan ya a los 19. “Si bien al principio los pequeños nos enseñaban muy orgullosos sus casas, colegios y su vida, ahora, ya adolescentes y críticos, nos hablan de la desaparición de ayudas a su país, la corrupción política, el avance de las mujeres, el problema que viven a diario al estar rodeados de basuras, cómo es una ceremonia de vudú o el terrible estado de sus colegios y hospitales”, explica Mar Domínguez, periodista y documentalista y directora de “Educar desde la Infancia”.

La financiación de este documental y de las clases ha sido posible con la colaboración de la Aecid, Festimad, Casa de América, la Sgae, además de aportaciones particulares y al trabajo voluntario de profesionales del Cine y la Televisión vinculados a la asociación.

“Estos niños, ya adolescentes están enfadados por cosas cómo que sus madres tengan que andar día tras día al pozo a conseguir agua después de 10 años del terremoto”, explica Domínguez. En otra escena de la película se puede ver cómo en 2011, Caturcia y Mylove, de 11 años, enseñan cómo se peinan las niñas en Haití y son grabadas por su amiga Noemie, otra alumna de estos talleres de cine.

Actualmente y ya adolescentes, Caturcia trabaja en una peluquería y su discurso ha cambiado, ahora junto con su amiga hablan sobre el empoderamiento de las mujeres, la situación de su país: la inseguridad y la pobreza. La esperanza de los niños haitianos sigue muy escasa, a pesar de los años transcurridos desde el desastre. “Jonás quería ser arquitecto, pero ha tenido que dejar de estudiar. Salvo ella [Caturcia], que sí puede dedicarse a lo que siempre soñó, los demás creemos que no lo lograrán”, explica Domínguez. “Nuestro fin es que esta película llegue a otros colegios y forme a más personas solidarias”, concluye la periodista.  

 

Fuente: Diario El País, por Belén Hernández. 10 de enero de 2020

Si querés leer la nota completa, podés hacerlo aquí:  

 

elpais.com/elpais/2020/01/10/planeta_futuro/1578669206_994639.html